Carta a …

No he encontrado manera de deshaogarme. He estado guardando esto por un tiempo y siento cada vez más la necesidad de decirlo. Es como resbalar por una espiral interminable, pero adentrandote a un mismo sentir que cada vez se hace más pequeño y por consecuencia sientes que no cabes ya dentro de esa espiral. Es algo así lo que he estado sintiendo.

Creo que tu ignorancia es el resultado más esperado, pero estoy tomando el riesgo.

La verdad es que me importaba y no solo eso también me hacía sentir como si hubiese vuelto a la vida. Fue como una montaña rusa donde el pico más alto es el punto de felicidad y después sin más caí a toda velocidad al final de la montaña, pero no caí de la manera más placentera. Caí echa pedazos y con mil lágrimas decepcionada de tu “madurez”.

Y este tipo de cosas son las que me hacen sentir culpable. ¿Será porque me importaba demasiado?, ¿porque tal vez me importaba demasiado tu opinión hacia mi persona? Y no nada más culpable, sino insegura de ser quien soy. En este momento dentro de mi hay una guerra que parece infinita entre mi lado más maduro, seguro de mi, feliz, seguro de que no fue mi culpa, pero al otro lado está el lado que dice que soy la única culpable de todo lo malo que suceda y que tal vez pueda ser el ser más repugnante en la existencia.

Hay una serie de emociones encontradas dentro de mi cabeza desde coraje hasta tristeza y decepción. Muchas veces me pregunto, ¿qué hice mal? Y por más vueltas que doy en este circuito no encuentro una razón. Sé que esto no está bajo mi control. Tal vez no fui yo la suicida, sino más bien fuiste tú quien por pura inmadurez y descontrol mental acabó por asesinar la poca esperanza que me quedaba.

Sin embargo yo no quiero parecerme a ti en lo más mínimo, porque aprendí que el preocuparse por algo tan insignificante puede ser nocivo. Aprendí que el cerrarse en una caja con tus fobias más grandes acaban por convertirte en tu propio miedo llevandote al mismo lugar de siempre. ¿No te parece irónico llevarte a ti mismo a tu propia fobia una y otra vez? Es irónico que tu fobia te haga incluso imaginar que se encuentra ahí cuando no lo está. Solo te encuentras tú y tus fantasmas encerrados en esa caja llena de oscuridad. Esa caja donde sueles encerrarte y escapar de lo que “está mal” por miedo aceptar una nueva realidad. Por miedo a salir de ese sofá lleno de comodidad.

Lamento decírtelo, pero todos estamos locos. Hasta cierto grado y te diré que tampoco estás tan cuerdo y no en el buen sentido. No te asustes, es normal, pronto lo descubrirás y aceptarás tu realidad. Un día te tocará salir, te tocará ver un rayo de luz y podrás con suerte asimilar la realidad. Seguramente no estaré ahí, no podré estar porque tal vez me habré ido, pero no te preocupes, yo estaré mejor. Me habré quedado tranquila de que no quedó por mi, de que puse las piezas del rompecabezas y las intenté armar algunas sola, otras en compañía, pero sé que me voy en paz.

Sé que pude haber dado más, pero que más da cuando la enfermedad de alguien más logra controlar.

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Lo que no puedo ser

Me siento frustrada. Me siento mal conmigo misma porque no me siento tan madura. Yo sé que me has dicho tantas veces que no me compare, pero simplememte la veo a ella y pienso ¿por qué no puedo ser más seria? Seguramente tus amigos quieren que estés con alguien así. Alguien que esté centrada en su vida, alguien que sepa vestir y combinar. 

Yo me siento muy infantil, me siento tan mal conmigo misma porque a pesar de que tenga una buena carrera quiero hacer más cosas como dibujar y seguir con el deporte. Siento que a lado de ella soy un grano de sal que está a punto de ser disuelto en el mar. ¿Qué puedo hacer? Y es que no quiero dejar de ser yo, tengo algo que me hace ser yo misma, pero a la vez pienso que quisieras a una mujer y no a un intento de “mujer”. 

Y sé que me has dicho tantas veces que jamás me cambiarás ni que buscas esas cosas en otra persona porque conmigo estás bien, pero temo de esa presión social que los demás podrían poner en ti, que sé que tu amor por mi es tan grande que no dejarías que sucediera, pero es algo que temo. 

Es algo que no quisiera que sucediera, pero muchas veces mi mente es lo suficientemente paranoíca como para pensar en mil y un posibilidades y no me deja soñar en paz, no me deja estar, ni tampoco me deja concentrar. No sé que puedo hacer. No sé como, pero no pienso perder, ni tampoco ceder.